La neumonía por legionela, conocida como legionelosis o enfermedad del legionario, es una enfermedad relativamente reciente, que apareció por primera vez en 1976 en una convención de la legión estadounidense celebrada en un hotel de Filadelfia, Estados Unidos.

En la Legionella existen varias especies, la más importante de las cuales es la Legionella pneumophila porque es la que causa el mayor número de casos de neumonía en humanos. Sin embargo, cabe señalar que hay otras 30 especies de Legionella con potencial patógeno y que dentro de ellas hay serogrupos: por ejemplo, en Legionella pneumophila hay más de 14 serogrupos identificados. Por lo tanto, la Legionella no es un único microbio, sino una familia con muchos miembros, de los cuales el más importante es la Legionella pneumophila, y a eso nos referiremos en esencia a partir de ahora.

Epidemiología

La Legionella pneumophila es un microbio que suele vivir en el agua. Ha sido aislado de fuentes naturales de agua dulce, lagos, aguas termales, etc. Pero estas fuentes naturales rara vez causan enfermedades. La gran mayoría de los casos y epidemias están relacionados con fuentes artificiales de agua, como tuberías de agua en edificios, intercambiadores de calor, torres de refrigeración y tuberías de refrigeración.

La transmisión de la enfermedad, es decir, la forma en que se contrae, se produce por inhalación de partículas de agua contaminadas con L. pneumophila. Es decir, desde los lugares donde se encuentra L. pneumophila se producen aerosoles y en las gotitas de este aerosol la legionela “viaja” y penetra en el pulmón del futuro paciente cuando inhala el aire que contiene estas partículas. L. Pneumophila es generalmente el ambiente en el que se inhala es el de edificios o instalaciones con dispositivos contaminados (torres de enfriamiento…..) y también puede afectar a las personas que viven en las proximidades de dichas instalaciones. Otra forma de contraer la enfermedad es también aspirar los aerosoles que se pueden generar en las proximidades de las estructuras donde se eliminan grandes cantidades de tierra. La forma de inhalarlo a través de las tuberías de agua potable es a través de los aerosoles que se generan cuando se abren los grifos, especialmente las duchas. Sin embargo, la enfermedad no se relacionó con la ingestión de agua y no se demostró la transmisión de persona a persona.

Así, la neumonía por L. pneumophila puede aparecer sola y ocasionalmente como una de las posibles causas de la neumonía adquirida en la comunidad y también como una epidemia, generalmente asociada a edificios específicos. Si uno de estos edificios es un hospital, las consecuencias pueden ser particularmente graves porque la mayoría de las personas expuestas a L. pneumophila serán pacientes con otras enfermedades que dificultan el control de la infección. En este caso, la neumonía nosocomial se refiere a la neumonía contraída después de que el paciente ya ha sido hospitalizado.

Los principales factores de riesgo conocidos para la neumonía por legionela son el tabaquismo y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica. También son factores de riesgo:

  • Tratamientos inmunosupresores, especialmente con corticosteroides.
  • Pacientes quirúrgicos.
  • Alcoholismo, desnutrición.
  • Receptores de trasplantes de órganos.

Los mecanismos de defensa contra la legionela se basan principalmente en lo que se denomina inmunidad celular, es decir, que depende poco de los anticuerpos y más de la actividad de las células en los sistemas de defensa: linfocitos y monocitos/macrófagos, especialmente aquellos cuya misión es primero destruir y luego comer las células infectadas.

Manifestación Clínica

La legionela puede causar varias manifestaciones clínicas, la más importante de las cuales es la neumonía, que es lo que llamamos “enfermedad del legionario”. Para referirse a todas las enfermedades que pueden causar, utilizamos el término “legionelosis”.

El período de incubación es de 2-10 días, y el inicio de los síntomas es generalmente gradual con síntomas similares a los de la gripe: malestar, mialgia, anorexia y dolor de cabeza, seguidos de otros síntomas. La fiebre es generalmente muy alta y puede superar los 40 grados C. Sin embargo, los síntomas también pueden tener un inicio repentino y tener desde el principio una situación grave con una fiebre muy alta y un gran afecto por el estado general. Generalmente hay una tos con baja producción de esputo y puede haber un dolor de pecho muy intenso. Los síntomas digestivos también se observan en el 15-50% de los casos, el más frecuente de los cuales es la diarrea.

En cuanto a los datos analíticos, se han descrito varias alteraciones, la más obvia de las cuales es quizás la presencia de hiponatriemia (bajo contenido de sodio en la sangre). Sin embargo, ninguno de ellos permite un diagnóstico.

La sospecha clínica de neumonía por legionela se establece de antemano:

Fiebre persistente > 40 ºC.
No hay gérmenes en el examen microscópico del esputo (la tinción de esputo conocida).
Hiponatriemia (niveles bajos de sodio en la sangre).
Falta de tratamiento con ciertos antibióticos como penicilinas, cefalosporinas y aminoglucósidos
Coincidencia con posibles fuentes sospechosas de ser la fuente de infección.

Diagnóstico

El diagnóstico presunto es esencial antes de cualquier cuadro clínico compatible para iniciar el tratamiento lo antes posible y realizar pruebas de diagnóstico que son esencialmente pruebas de laboratorio microbiológicas e incluyen manchas de esputo y cultivos en medios específicos, detección de anticuerpos serológicos (la infección tarda varias semanas en aclararse y convertirse en positiva) y detección de antígenos en la orina.

Una radiografía de tórax puede confirmar la existencia de neumonía, pero no se utiliza para diagnosticar la enfermedad del legionario.

El tratamiento

Se basa en el uso de antibióticos, de los cuales los de elección pertenecen al grupo de los macrólidos (eritromicina, claritromicina, azitromicina…), que son antibióticos ampliamente utilizados en infecciones respiratorias en la comunidad. Recientemente, otro grupo de antibióticos (quinolonas) también han mostrado su actividad. En general, la hospitalización suele ser necesaria por la gravedad de la enfermedad y es imprescindible, además de los antibióticos, para tratar otras enfermedades básicas que suelen padecer estos pacientes, así como para establecer medidas de apoyo que pueden requerir el uso de ventilación mecánica en los casos más graves.

En pacientes inmunocompetentes y si el tratamiento se inicia temprano, la mortalidad es baja (pero existe) y en los casos más graves puede llegar al 50%. Con la aparición de epidemias en las últimas décadas, la mortalidad ha disminuido. Un buen ejemplo es la epidemia que se produjo en Murcia en 2001, donde hubo 650 pacientes y la tasa de mortalidad fue del 1,1% (esta tasa de mortalidad también se concentró en los casos ocurridos al inicio de la epidemia). La detección de la situación de la epidemia y el diagnóstico y tratamiento precoz de los casos son esenciales para reducir la mortalidad.
Prevención y prevención

La contaminación por legionela en los sistemas de distribución de agua es relativamente común. El sistema de desinfección más eficaz es calentar el agua y hacerla circular en la red del edificio en cuestión a temperaturas de entre 60 y 77°C. El problema es llevar todos los puntos del sistema de distribución a esta temperatura y la necesidad de repetir el proceso periódicamente. Las torres de ventilación en las que se detecta legionelosis deben desinfectarse de acuerdo con los protocolos de desinfección existentes y, por lo tanto, se verifica la eficacia de la desinfección, lo que debería poner fin a la epidemia en 10-15 días.

Sin embargo, cabe señalar que entre las muchas veces que la legionela puede aislarse del agua (ríos, estanques, duchas, grifos, etc.), estas bacterias no siempre son peligrosas para los seres humanos. Por ejemplo, en la epidemia de Murcia mencionada anteriormente, se encontraron 22 depósitos contaminados con leginella y sólo uno de ellos fue el responsable de la epidemia.

Legionela en España

La página web del Ministerio de Sanidad y Consumo ofrece la siguiente información, que reproducimos íntegramente para usted:

En 1997, primer año para el que se dispone de datos del sistema de declaración obligatoria de enfermedades, se registraron 201 casos de legionelosis en 11 comunidades autónomas, lo que supone una tasa de 0,51 casos por cada 100.000 habitantes. En el mismo año, los hospitales de siete comunidades autónomas comunicaron 114 casos al SIM (BES 1998a).

La información del estudio epidemiológico proporciona datos sobre los factores de riesgo y los mecanismos de transmisión. Entre 1989 y 1997 se produjeron 45 focos de legionelosis (679 casos en total), algunos con un elevado número de casos, como el de un hotel de Granada en 1991, que afectó a 91 personas (BMS 1991), o el de Alcalá de Henares, Madrid, en 1996, que afectó a 224 personas (BES 1997, CAM 1997 BE Working Group). Dependiendo del entorno, había 37 hogares comunitarios (82%) y 8 hogares hospitalarios (18%) (NEC, datos no publicados). De un total de 1.365 casos de pasajeros notificados por varios países europeos al EWGLI durante el período 1987-1997.